La lana de alpaca es una fibra tan cálida y única que por cientos de años muchos países han tratado de conseguirla. Sin embargo, ellos no podrían tener rebaños de alpacas en el extranjero. Las alpacas nunca se reproducen a menos que vivan en tierras vírgenes. Perú y Bolivia han firmado tratados internacionales para asegurar su monopolio sobre la alpaca ya que es nuestro legado nacional.
La lana de alpaca, cuando esta hecha a mano, es teñida con colores naturales y después separada por colores. Usando telares, los productores de artesanía hacen ponchos, tapetes, frazadas o con agujas de tejer producen chompas abrigadoras. Así van a los mercados a venderlas.
Algunos clientes sienten que la alpaca pica demasiado por lo cual demandan la Alpaca Bebé y chompas industriales de Alpaca. Entonces los campesinos prefieren esquilar la lana de sus alpacas y venderlas a las fábricas. Las fábricas tiñen la lana con colorantes químicos e industriales que contaminan el ambiente. Adicionalmente, para obtener tonos homogéneos con los químicos, la fábrica sólo compra fibra de alpaca blanca a los criadores de alpaca. Esa fibra es entonces mezclada con la misma cantidad de lana de cordero, industrialmente teñida y vendida como 100% lana de alpaca bebé.